Reutilización masiva de escombros tras los sismos del 24J: una estrategia sostenible y eficiente para la reconstrucción en Venezuela, por Urbta. Pedro Rosales
El 24 de Junio de 2026, Venezuela sufrió uno de los episodios más trágicos de su historia, cuando dos sismos de 7.2 y 7.5 grados en la escala de Richter azotaron la zona céntrica del país, en especial los estados La Guaira, Falcón, Miranda y el Distrito Capital.
Fuente: Funvisis (Julio 2026)
Los sismos representan una de las amenazas naturales más devastadoras, dejando a su paso destrucción y escombros que, si no se gestionan adecuadamente, pueden convertirse en un problema ambiental y de salud pública. Sin embargo, la reutilización masiva de estos escombros emerge como una estrategia innovadora y sostenible para la reconstrucción de las zonas afectadas, promoviendo un enfoque de economía circular y reducción de residuos.
¿Que son los Escombros?
Los escombros son los fragmentos, restos o desechos de materiales (ladrillos, hormigón, acero, madera) generados durante la construcción, remodelación o demolición de estructuras. También abarcan los materiales dispersos tras desastres naturales, requiriendo una gestión y disposición adecuada para evitar riesgos.
El impacto de los escombros en la seguridad y el medio ambiente
Tras un sismo, la acumulación de escombros puede obstaculizar el acceso a
áreas clave, retrasar las tareas de rescate y recuperación, y generar riesgos
para la población y el entorno. Además, los residuos de construcción y
demolición contienen materiales potencialmente peligrosos como asbesto, metales
pesados y productos químicos, que requieren un manejo especializado.
1.
Obstrucción
de vías y accesos:
Tras un sismo, los escombros suelen
bloquear calles, caminos y accesos a zonas críticas, dificultando las tareas de
rescate, atención médica y distribución de ayuda. Esto puede retrasar la
asistencia a las víctimas y complicar las operaciones de emergencia.
Integrantes de cuerpos de rescate trabajan junto a maquinaria pesada para remover escombros en La Guaira (Venezuela). | EFE/ Ronald Peña R
2.
Riesgo
de colapsos y accidentes:
Los montones de escombros inestables representan un peligro de colapso, lo que puede causar lesiones o incluso la muerte a los equipos de rescate, residentes y demás personas que trabajan en la zona. La presencia de elementos filosos y cortantes pueden causar lesiones que van desde un simple raspón hasta enfermedades como el tétanos o la muerte. La caida de objetos contundentes es otra forma del riesgo presente en zonas con acumulacion de escombros, esto genera un traumatismo que puede causar desde fracturas óseas, hemorragias internas y lesiones cerebrales severas hasta la muerte, dependiendo de la altura, el peso del objeto y la zona afectada.
Propagación de riesgos sanitarios:
Los escombros pueden albergar
residuos peligrosos, como materiales con asbesto, metales pesados, productos.
Al mismo tiempo, pueden servir como refugio de animales como roedores y otras
plagas que contribuyen a la propagación de enfermedades y generan insalubridad.
Algunas ventajas son las siguientes:
Reducción de residuos en
vertederos: Aprovechar
los escombros disminuye significativamente la cantidad de basura que termina en
vertederos, prolongando su vida útil y reduciendo impactos ambientales.
Ahorro económico: La reutilización reduce los costos
asociados a la compra de nuevos materiales y la eliminación de residuos,
facilitando recursos para la reconstrucción.
Sostenibilidad ambiental: Reutilizar materiales de construcción
disminuye la extracción de recursos naturales y la huella de carbono de la
producción de nuevos insumos.
Generación de empleo: La gestión y procesamiento de escombros
requiere mano de obra, creando oportunidades laborales en las comunidades
afectadas.
La reutilización de escombros no es nada nuevo, en Alemania, Dinamarca, Bélgica y Holanda se prevé que para el año 2000 el 50% de los áridos utilizados en la confección de hormigones y ladrillos de todo tipo serán reciclados de escombros de demolición.
En cuanto a los escombros, el hormigón es 100% reciclable siempre que no
esté contaminado, es decir, mezclado con otro tipo de sustancias de muy
diferente naturaleza, como maderas o plásticos.
La reutilización masiva implica diversas etapas:
1. Clasificación y separación: Identificación y separación de
materiales peligrosos y no peligrosos. Metales, químicos, vidrios, agregados,
madera, plásticos, etc.
2. Trituración y molienda: Reducción de tamaño para facilitar su almacenamiento,
procesamiento y uso en nuevas construcciones o la producción de nuevos
materiales.
3. Control de calidad: Análisis para garantizar que los
escombros reutilizados cumplen con las normativas de seguridad y resistencia.
Se verifica su composición y tamaño.
4. Aplicaciones en la
construcción: Uso en
rellenos, base de carreteras, bloques de construcción y pavimentos.
Tecnologías emergentes, como la trituración móvil y los sistemas de
separación automatizados, facilitan estos procesos, permitiendo una gestión eficiente
incluso en escenarios de emergencia.
A pesar de sus beneficios, la reutilización masiva de escombros enfrenta
desafíos como la presencia de materiales peligrosos, la necesidad de normativas
específicas y la aceptación social. Es fundamental desarrollar políticas
claras, protocolos de manejo y campañas de sensibilización para promover esta
práctica.
La reutilización masiva de escombros tras un sismo no solo contribuye a una
recuperación más rápida y económica, sino que también promueve un modelo de
reconstrucción más sostenible y responsable con el medio ambiente. Implementar
estas prácticas requiere coordinación entre gobiernos, empresas públicas y
privadas y comunidades, así como el desarrollo e inversión en tecnologías y
regulaciones que aseguren la seguridad y calidad de los materiales
reutilizados.